Biografía de Fernando Soto "Mantequilla"

A pesar de nunca llegar a estelarizar una película Fernando Soto “Mantequilla”, muerto el 11 de mayo de 1980, fue uno de los mejores, si no el mejor cómico de apoyo que ha desfilado por el cine mexicano, al grado de que muchas de las películas en que participo gran parte de su atractivo para verlas, es su presencia como escudero o compañero del galán.

Hijo del popular Roberto Soto, “Mantequilla” nació el 15 de abril de 1911, en la ciudad de Puebla, Pue. Desde chico trabajó en los escenarios teatrales y en las populares carpas, donde se desempeñó de manera brillante, siendo considerado un cómico “químicamente puro”, pues al contrario de su padre, no gustaba de mezclar la sátira política, con sus sketches blancos.

Su ingreso al cine fue en 1938 vía la película “México Lindo” realizada por Ramón Pereda. “Mantequilla” hacia de un taxista que pretendía abusar del provinciano don Chema (Leopoldo Beristáin), llevando hasta una comisaría su discusión de malos entendidos. Fue una aparición breve de “Mantequilla”, quien volvería a los foros cinematográficos hasta 1941, al lado de “Cantinflas” en “Ni Sangre ni Arena”, donde no lució mucho, debido a los celos del “inimitable” cómico de la gabardina.

Sería a partir de 1944 cuando “Mantequilla” hizo su presencia insustituible en un sinfín de comedias rancheras y urbanas llegando a sumar un poco más de 170 títulos en su filmografía. Su gran época va de 1944 hasta 1970, año en que su figura va desapareciendo de las pantallas, debido más que nada a que la iniciativa privada fue dejando de realizar el tipo de historias en que encajaba de manera perfecta “Mantequilla”, con sus personajes de peladito respondón y alburero, pero sin llegar a la ofensa al público.

En 1945 trabajó en “Campeón sin Corona” de Alejandro Galindo, haciendo de “El Chupa”, fiel amigo del Kid Terranova (David Silva). “El Chupa fue su primer gran peladito cinematográfico y recibió en 1947 el Ariel de mejor coactuación masculina por su esplendida caracterización de dicho personaje, el cual venía a ser una especie de voz representativa del barrio citadino, con su timidez respondona, pero con gran habilidad ladina para sortear los peligros de sus dichos.

También fue al lado de David Silva y dirigido por Alejandro Galindo en “Esquina Bajan” y en “Hay Lugar Para…dos”, donde consiguió otras dos inolvidables actuaciones como Constantino Reyes Almanza “Regalito” o sea el simpático y corajudo cobrador del camión de servicio urbano.

Pero no solamente lo recordamos por sus aciertos como escudero de David Silva, pues también prestó gran ayuda con su presencia al lucimiento de algunas cintas de Pedro Infante como “Los Tres García”, “Vuelven los García”, “Los Tres Huastecos”, “Ustedes los Ricos” y “Pepe el Toro”. O que decir de su simpatía en las comedias rancheras estelarizadas por el “hígado” Luis Aguilar, ya que sin “Mantequilla” estas cintas no habrían tenido nada de comedias: “El Muchacho Alegre”, “Yo Maté a Rosita Alvirez” y “Dos Gallos de Pelea”.

Fue, asimismo, el fiel compañero de “El Aguila Negra” en 5 de las 6 cintas realizadas con este popular personaje que interpretaba Fernando Casanova. Miguel Aceves Mejía fue otro de los cantantes que lo tuvo de amigo en las infumables comedias rancheras “Que me Toquen las Golondrinas”, “Rogaciano el Huapanguero”, “Tu y las Nubes” y “Amor se Dice Cantando”, rescatables, quizás, solo por que en ellas interpretaba Aceves Mejía algunas de sus canciones más recordadas aparte de las que aportan su título a la película, como sería “La Malagueña” en “Rogaciano”, pero en términos cinematográficos es poco lo que aporta el realizador churrero Miguel Morayta a la gloria del cine nacional. Su mayor éxito internacional es el de haber participado en la apreciable cinta de Luis Buñuel “La Ilusión Viaja en Tranvía”, al lado de la guaperríma Lilia Prado y Carlos Navarro.

Las actuaciones más desafortunadas de “Mantequilla” fueron en las cintas “México de mis Recuerdos”, “Así Amaron Nuestros Padres” y “Los Valses Venían de Viena y los Niños de París” de Juan Bustillo Oro las tres, realizadas en 1963, 1964 y 1965, respectivamente. Bustillo Oro le exigió a “Mantequilla emular las “gracias” o tics interpretativos de Joaquín Pardavé, en su recordada caracterización de “Don Susanito Peñafiel y Somellera” y, simplemente el cómico no logra hacernos olvidar a Pardavé y lo suyo queda en una mera caricatura, que ni por la vía de la coartada del homenaje puede ser salvada. No se trata de que uno fuera mejor que el otro, sino que cada quién tenía su propia línea. Así Pardavé jamás lució como peladito o simple gente del pueblo mexicano, ya que él tenía mejor ánimo para hablar en nombre de la clase media en ascenso o de algunas minorías étnicas de emigrados avecindados en México. Mientras que “Mantequilla” sabía manejar de forma admirable el sentir y el comportamiento de las clases populares, al grado de que es posible afirmar que el verdadero peladito de nuestro cine, de ninguna manera es “Cantinflas”, quién conforme escalaba la cima del éxito se alejaba de sus orígenes, sino el simpático y extraordinario cómico Fernando Soto “Mantequilla”: imagen fiel por excelencia del cómico proletario en el cine nacional.


Fuente: Cineforever

Comentarios