Casa de la Bola de Tacubaya, Ciudad de México

Ciudades Coloniales de México

Las Ciudades Coloniales en México son muchas, pues el poder español ejercido durante 300 años hizo que se establecieron en diferentes localidades del país, gobernadores, eclesiásticos y gente importante que edificaba sus hogares como verdaderos palacios de una territorio que sentían únicamente suyo, al independizarse México la cosa no cambió tanta pues la gente adinerada seguía viviendo en estos lugares, un ejemplo de esto es la Casa de la Bola de Tacubaya, hoy convertida en un museo.

Situada en lo que era la villa de San José de Tacubaya, y se le llama la Casa de la Bola pues se piensa que en alguna parte de la construcción salía algún esférico que dio el nombre popular a la construcción ó que en ella tuvo lugar alguna conspiración o revuelta que eran muy comunes en los años 1800´s y por mitoteros se les quedo el nombre, hasta hoy no se sabe bien a bien porque del nombre.

Esta casa tuvo diferentes facetas a lo largo de su historia pues sirvió de Hogar de grades personajes de la época de los virreyes españoles, también fue una casa de campo de personalidades después de que se conquisto la independencia y hasta fue un centro productor de aceite de oliva, esto lo puedes comprobar pues al visitarla puedes ver los vestigios de lo que fue un molino en las habitaciones de su planta baja.

Solo para que te des una idea de quienes tuvieron que ver con este lugar aquí te damos una lista de algunos personajes: la Güera Rodríguez, la Marquesa Calderón de la Barca y José Zorrilla, autor del Don Juan Tenorio, quien durante su estancia en México, vivió en Tacubaya.

No fue sino hasta el 19 de octubre de 1942, cuando Don Antonio Haghenbeck de la Lama compró el inmueble, convirtió la propiedad en su lugar de residencia, consolidó su estructura y le agregó algunos elementos, entre éstos, una bella terraza, que realizó con material de demolición que procedía de la casa de sus padres en Avenida Juárez, actualmente el Cine Variedades. Los interiores de la planta alta los amuebló suntuosamente con tapicerías europeas, cortinajes, grandes espejos, candiles y un sinnúmero de obras de arte de procedencia europea y mexicana, convirtiéndola en una mansión al estilo ecléctico y ornamental que privó a fines del siglo XIX entre la aristocracia y la alta burguesía mexicana.

Un aspecto destacado de esta propiedad son sus fantásticos jardines del llamado estilo romántico y que posee una interesante colección de estatuas y fuentes en mármol que crean un ambiente de ensueño en el que es posible sentir que hemos dejado la ciudad para adentrarnos en un edén.

Fuente: México lindo y querido

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