La Catedral de Morelia, Michoacán

Ciudades Coloniales de México
La actual Catedral de Morelia no corresponde a la primera catedral que tuvo la ciudad de Valladolid. De la primitiva catedral no quedan rastros pero el cronista Diego Basalenque la ubica frente a los terrenos en los cuales los agustinos habían levantado su templo y casas. En la última década del siglo XVI el inmueble, construido con adobe, madera y teja, sufrió graves daños por incendio, destruyéndose casi por completo la sacristía. El estado ruinoso del edificio, aunado a razones de tipo litúrgico, hizo pensar al cabildo eclesiástico en la necesidad de construir una nueva catedral.

Durante 24 años se pudo construir casi la mitad de la iglesia. Hay registros documentales que dan cuenta que en 1684 estaba muy aventajada la construcción por la parte del Altar Mayor. La muerte de Barroso de la Escayola en 1692 provocó el rezago de la obra.

En 1695 se plantea la continuación de la construcción por el Obispo Juan Ortega y Montañés. Hacia 1699 se estaba a punto de iniciar el levantamiento de las torres.

En 1703 se volvió a suspender la obra con la falta de recursos, se hizo la primera dedicación del templo el 10 de mayo de 1705 debido al estado ruinoso de la antigua Catedral, la cual fue derrumbada en 1713.

En 1738 se aprobaron seis años más de trabajo para su conclusión. En un par de años, 1742-1743, se dio un fuerte impulso a la construcción. Se trabajaron torres y fachada principal.

Ochenta y cuatro años después de que iniciaron los trabajos, en 1744 se celebró su terminación

Es importante resaltar que ninguna construcción puede sobrepasar la altura de la catedral. La Catedral es una construcción de cantera rosa, de estilo barroco tableado, muy característico del lugar. Sobresalen los retablos neoclásicos de su interior, la suntuosa decoración en sus bóvedas, la arquería y la hermosa cúpula. La estructura neoclásica del ciprés, de columnas compuestas, cubre un sorprendente manifestador de plata, el más grande del país, en acabado totalmente barroco, obra del siglo XVIII. También la pila bautismal es única, fue hecha alrededor de 1790, de estilo neoclásico, totalmente en plata y se dice que en ella fue bautizado el mismísimo Agustín de Iturbide. Una de las características que hacen aún más especial a esta catedral es su órgano tubular monumental de estilo churrigueresco, con seis mil flautas, original de Alemania del siglo XX.

La calidad de su sonido es tal, que lo hacen uno de los mejores de este continente. Otros de los tesoros que resguarda este recinto son un Cristo de marfil, cuatro jarrones chinos traídos en la Nao de Manila en la época de la Nueva España, dos pinturas de Cabrera (en una se retrata el nacimiento de Jesús y en la otra el sueño de San José, en él que el ángel le prevenía que llevara a su familia a Egipto) y el báculo de Don Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán y gran benefactor de los indígenas del estado. Es importante que cuando visites esta hermosa ciudad colonial te des una vuelta por este maravilloso lugar.

Fuente: México lindo y querido

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