Pátzcuaro, Michoacán

Ciudades Coloniales de México

La ciudad de Pátzcuaro en Michoacán, México es famosa por su belleza y armonía arquitectónica, ejemplo de urbanismo. En 1534, el ilustre obispo humanista Vasco de Quiroga fue enviado a pacificar las revueltas y protestas de los indígenas contra el gobierno de la Nueva España. Cumplida su labor y por mandato real, trasladó el obispado a Pátzcuaro, pues éste se encontraba en Tzintzuntzan.

La ciudad fue creciendo y enriqueciéndose con iglesias y palacios; muchos de ellos se conservan, como el Templo de la Compañía, que data del siglo XVI y la Casa de los Once Patios, ex convento de monjas dominicas que muestra la vida de un claustro de la época colonial. Cabe mencionar a la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, del siglo XVII, donde se venera a la Virgen de la Salud, imagen hecha con pasta de caña de maíz del siglo XVI.

Cada año, en la celebración del día de los fieles difuntos, el famoso lago de Pátzcuaro se convierte en un maravilloso espectáculo: es la procesión del pueblo, que en canoas alumbradas con velas, se dirigen al panteón de la Isla de Janitzio para depositar ofrendas de flores y alimentos en las tumbas de sus seres queridos; ese día en Pátzcuaro, mercados y tianguis exponen lo mejor de las artesanías del estado, y la bella "flor de muertos", que adorna los altares en casas e iglesias en homenaje a los difuntos.

De gran valor artístico son las lacas de oro perfiladas en madera, los muebles coloniales de parota, los muebles grabados, los objetos de orfebrería, los tejidos de palma y paja. La gastronomía de Pátzcuaro es una de las más exquisitas, sobre todo el pescado blanco, producto del lago, reconocido mundialmente; otros platillos son la sopa tarasca y los alimentos hechos a base de maíz, como tamales, corundas y uchepos.

Fuente: México lindo y querido

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