Tlaxcala, Tlaxcala

Ciudades Coloniales de México

Capital del estado, fue fundada en 1525 por orden del Papa Clemente VII. En 1535, Felipe II le concedió el título de "Muy noble y muy leal Ciudad de Tlaxcala". Por su arquitectura y trazado, puede compararse con las mejores obras urbanas del siglo XVI.

La Plaza de la Constitución, antigua plaza de armas, luce una fuente octagonal con rostros de querubines labrados en piedra, regalo del rey Felipe IV a la ciudad de Tlaxcala. A su alrededor se ordenan: el Palacio de Gobierno, que ocupa tres edificios que originalmente fueron las casas reales y las consistoriales, construidas después de 1545; en su interior se conservan pinturas murales que narran la historia de Tlaxcala, ejecutados por el artista contemporáneo originario del lugar, Desiderio Hernández Xochitiotzin. La parroquia de San José, del siglo XVII, cuya fachada de ladrillos y azulejos de talavera es de gran belleza y el Palacio de Justicia, en el que se encontraba la antigua Capilla Real de Indios, dedicada a Carlos V. No lejos de esta plaza se ubica la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y su ex convento, conjunto con acentuado aire medieval edificado por los franciscanos entre 1537 y 1540; el templo, de fachada renacentista, conserva en su interior uno de los más notables techos artesonados, de los pocos que todavía existen en México, así como un hermoso retablo en la capilla de la Tercera Orden, considerado entre los mejores del barroco salomónico, cuyo nicho central exhibe la imagen de San Francisco de Asís sosteniendo tres mundos, realizada en las Filipinas en el siglo XVIII.

El templo aún conserva una capilla posa de las cuatro que tenía su atrio, además de la extraordinaria capilla abierta, la más antigua de que se tiene noticia. En la actualidad el claustro está ocupado por el Museo Regional de Tlaxcala.

En lo alto de una loma, desde la cual se domina la ciudad de Tlaxcala, se yergue la Basílica de Ocotlán, considerada como uno de los monumentos más bellos de la América Española. Sus extraordinarios retablos del siglo XVII, así como el Camarín de la Virgen cuyos muros y cúpula exhiben una profusa decoración en la que figuran ángeles, santos y guías vegetales de extraordinaria policromía, fueron obra del indígena Francisco Miguel Tlayoltehuanitzin. Ocotlán es también uno de los mayores centros de fe, al que miles de peregrinos han acudido desde mediados del siglo XVI. El manantial de agua curativa, según la tradición, se encuentra a unos pasos de la Basílica, ahí se venden tradicionales patos de barro rojo, en los que se acostumbra llevar el agua del pozo que "algunos toman por devoción y otros por curación".

Fuente: México lindo y querido


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